
Capítulo 1
Al ver los primeros capítulos de la serie de TVE, “Cuéntame..” me emocionaron mucho, y me ha hecho revivir épocas de mi infancia. A mí que ya peino canas y nací rondando los famosos años 60´s me sentí identificado con el hijo menor de los Alcántara.
Bien es cierto, que a pesar de la buena ambientación de la serie de TV, me faltaba algo más de sabor a “pueblo”, y por eso me he permitido con toda la humildad y modestia que la situación requiere añadir al guión de la serie de TV unos apuntes a los primeros capítulos que yo titularía:
“LA REVOLUCION INDUSTRIAL EN CEUTÍ”
Era final de los años 60 cuando yo apenas tenía 10 años y pensaba que Ceutí era el centro del mundo. Así como lo digo. Llegó a tal punto mi idea de creer que mi pueblo Ceutí era autosuficiente como para plantear su independencia o autonomía. ¿Frente a quien o frente a qué? no lo sé, pero independencia total. Pensaba yo que en mi pueblo había de todo y había llegado la revolución industrial y por supuesto impresionado por los avances tecnológicos que vivía cada día enumero algunos de los que más me marcaron entonces.
El Miso. Si, yo ví con mis propios ojos una fábrica de LEJÍA, era en la Calle Don Eloy, donde el Miso en su propia casa fabricaba lejía y la envasaba en botellas. Aquel hombre era para mí todo un químico ¿o un mago? Le hubiera propuesto entonces para el premio Nobel de Química. Con el pasar del tiempo y un poco de estudios he comprendido que la lejía es solo una simple mezcla de Cloro (CL) y agua (H2O). Pero a mí me pareció todo un invento revolucionario de la época.
El Caína. La primera vez que en un restaurante me pusieron en un plato de ensalada maíz –panizo- fue en 1986 y me acordé del Caína. Recuerdo cuando en aquellos años 60´s inventó la revolucionaria máquina de desgranar panizo. Para aquellos que no lo sepan o llegan tarde a mi revolución industrial les digo que el panizo se desgranaba a mano, utilizando un zuro con una mano y la panocha entera en la otra mano. El invento no era ni más ni menos que una máquina que desgranaba las mazorcas del maíz a través de unos rodillos metálicos.
Los niños de mi pueblo subíamos a la cámara (primera planta) de nuestra casa para poder tirar las panochas mediante un tobogán de madera hasta el molino que desgranaba la panocha. Siempre se hacía este trabajo al atardecer o por la noche porque la temperatura ambiente en pleno verano de Murcia así lo requería.
¿Era aquello explotación infantil? Cuando todos los niños estábamos ayudando a nuestros padres en las faenas de la huerta?, ¿Nos presentarían denuncia ahora nuestros hijos si intentáramos obligarles a desgranar panizo?.... Mejor dejo el tema, y paso a otra cosa. Cualquier niño hoy en día sabe que el maiz se come, pero yo cuando tenía 10 años solo creía que se lo comían las gallinas.
El Chorlica: Podían fabricarse en mi pueblo Ceutí todos los utensilios de hierro que se necesitaban para trabajar, desde azadas, legones, picazas, llaves para las puertas, rejas, etc.etc.,
Años después ví con mis propios ojos como mi padre compró una “CHORLA”, que era una “máquina de cavar” aunque su nombre oficial es moto azada o motocultor. ¡¡ Que nombre tan feo ¡¡ con lo bonito que era llamarle La CHORLA. Esto que cuento era tan fuerte para mí, que hasta los 15 años pensé que los inventores de esa máquina eran Los Chorlicas de mi pueblo. En realidad su invento consistía en adaptar un motor y ruedas a un carruaje artesano fabricado por ellos. Me pregunto ahora si pasaron todas las normas de seguridad ISO9000, controles de calidad y riesgos laborales.
Alumbrado: Comenzó a final los años 60 a cambiarse el alumbrado público en Ceutí y hasta entonces consistía en una “pera” en cada esquina, y se sustituyó poco a poco por farolas. Esto que parece un acontecimiento simple, llegó a ser un gran punto de referencia para los niños que jugábamos en la calle. Como ejemplo pongo que cuando hacíamos carreras o teníamos que referenciar un punto se marcaba por la situación de las farolas. Mi calle era el último tramo de la calle Don Eloy y estaban las farolas del “porras”, “perea” “callejón” “domingo” y “Lázaro”. Todas ellas antes de llegar al cementerio viejo que años después fue un campo de fútbol “Vista-femur” como le llamábamos los vecinos y actualmente es el “Parque de la Constitución”.
Al ver los primeros capítulos de la serie de TVE, “Cuéntame..” me emocionaron mucho, y me ha hecho revivir épocas de mi infancia. A mí que ya peino canas y nací rondando los famosos años 60´s me sentí identificado con el hijo menor de los Alcántara.
Bien es cierto, que a pesar de la buena ambientación de la serie de TV, me faltaba algo más de sabor a “pueblo”, y por eso me he permitido con toda la humildad y modestia que la situación requiere añadir al guión de la serie de TV unos apuntes a los primeros capítulos que yo titularía:
“LA REVOLUCION INDUSTRIAL EN CEUTÍ”
Era final de los años 60 cuando yo apenas tenía 10 años y pensaba que Ceutí era el centro del mundo. Así como lo digo. Llegó a tal punto mi idea de creer que mi pueblo Ceutí era autosuficiente como para plantear su independencia o autonomía. ¿Frente a quien o frente a qué? no lo sé, pero independencia total. Pensaba yo que en mi pueblo había de todo y había llegado la revolución industrial y por supuesto impresionado por los avances tecnológicos que vivía cada día enumero algunos de los que más me marcaron entonces.
El Miso. Si, yo ví con mis propios ojos una fábrica de LEJÍA, era en la Calle Don Eloy, donde el Miso en su propia casa fabricaba lejía y la envasaba en botellas. Aquel hombre era para mí todo un químico ¿o un mago? Le hubiera propuesto entonces para el premio Nobel de Química. Con el pasar del tiempo y un poco de estudios he comprendido que la lejía es solo una simple mezcla de Cloro (CL) y agua (H2O). Pero a mí me pareció todo un invento revolucionario de la época.
El Caína. La primera vez que en un restaurante me pusieron en un plato de ensalada maíz –panizo- fue en 1986 y me acordé del Caína. Recuerdo cuando en aquellos años 60´s inventó la revolucionaria máquina de desgranar panizo. Para aquellos que no lo sepan o llegan tarde a mi revolución industrial les digo que el panizo se desgranaba a mano, utilizando un zuro con una mano y la panocha entera en la otra mano. El invento no era ni más ni menos que una máquina que desgranaba las mazorcas del maíz a través de unos rodillos metálicos.
Los niños de mi pueblo subíamos a la cámara (primera planta) de nuestra casa para poder tirar las panochas mediante un tobogán de madera hasta el molino que desgranaba la panocha. Siempre se hacía este trabajo al atardecer o por la noche porque la temperatura ambiente en pleno verano de Murcia así lo requería.
¿Era aquello explotación infantil? Cuando todos los niños estábamos ayudando a nuestros padres en las faenas de la huerta?, ¿Nos presentarían denuncia ahora nuestros hijos si intentáramos obligarles a desgranar panizo?.... Mejor dejo el tema, y paso a otra cosa. Cualquier niño hoy en día sabe que el maiz se come, pero yo cuando tenía 10 años solo creía que se lo comían las gallinas.
El Chorlica: Podían fabricarse en mi pueblo Ceutí todos los utensilios de hierro que se necesitaban para trabajar, desde azadas, legones, picazas, llaves para las puertas, rejas, etc.etc.,
Años después ví con mis propios ojos como mi padre compró una “CHORLA”, que era una “máquina de cavar” aunque su nombre oficial es moto azada o motocultor. ¡¡ Que nombre tan feo ¡¡ con lo bonito que era llamarle La CHORLA. Esto que cuento era tan fuerte para mí, que hasta los 15 años pensé que los inventores de esa máquina eran Los Chorlicas de mi pueblo. En realidad su invento consistía en adaptar un motor y ruedas a un carruaje artesano fabricado por ellos. Me pregunto ahora si pasaron todas las normas de seguridad ISO9000, controles de calidad y riesgos laborales.
Alumbrado: Comenzó a final los años 60 a cambiarse el alumbrado público en Ceutí y hasta entonces consistía en una “pera” en cada esquina, y se sustituyó poco a poco por farolas. Esto que parece un acontecimiento simple, llegó a ser un gran punto de referencia para los niños que jugábamos en la calle. Como ejemplo pongo que cuando hacíamos carreras o teníamos que referenciar un punto se marcaba por la situación de las farolas. Mi calle era el último tramo de la calle Don Eloy y estaban las farolas del “porras”, “perea” “callejón” “domingo” y “Lázaro”. Todas ellas antes de llegar al cementerio viejo que años después fue un campo de fútbol “Vista-femur” como le llamábamos los vecinos y actualmente es el “Parque de la Constitución”.
Dedicado este primer capítulo a Juan Sarabia Baño, mi tío que fue un maestro en la redacción de artículos de su pueblo.
Desde Benidorm.
Nino Guillén.
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